La edad no cuenta. 
La moda pasa y el estilo permanece.
El estilo es un sello pero, para que sea símbolo de elegancia, es necesario tener criterio.
Es fundamental saber identificar qué corte de ropa se ajusta mejor a la contextura corporal según cambia con los años. Muchas veces es necesario recurrir a un sastre, una excelente oportunidad para elegir géneros de calidad y vestir trajes a medida.

Si bien los tonos oscuros aseguran sobriedad, un toque de color puede ser el complemento perfecto para marcar la diferencia que distingue a cada persona.

¿Qué color?
Quedará a elección del caballero.

¿En qué accesorio?

Puede ser en la corbata, el pañuelo del traje, el sombrero, la chalina o el pañuelo del cuello.

Sin embargo, no sólo se trata de lo que se lleva puesto sino también de cómo se lo lleva, porque lo que vestimos y cómo lo llevamos nos distingue. La moda sólo aporta opciones. Todas son alternativas que sirven para que cada uno elija aquello con lo que más se identifica en cuanto a texturas, modelos, colores, cortes y combinaciones.

Y después de la elección, la impronta de la propia estampa se encarga de comunicar el resto.

Lo importante es el sello propio.

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