¿El Pine es diferente a las terapias tradicionales? 
Es una época donde se observa claramente que el trabajo multidisciplinario y la visión holistica de las enfermedades rompe los paradigmas anteriores abriéndose las puertas de nuevas formas para abordar los procesos de salud-enfermedad.
El nacimiento de nuevas ciencias y disciplinas trata de integrar cada una de las áreas para explicar nuevos conceptos emergentes y el Pine (o psiconeuroinmunoendocrinologia) no es una excepción a este cambio.
El Pine no dice qué “hacer”, sino que nos aporta herramientas para que “podamos ser” y así elegir “qué hacer”, es decir: nos ayuda a “ser” para poder “hacer”.
La importancia de dar el ejemplo
Si las neuronas espejo nos ayudan a aprender y empatizar imitando a los demás, entonces, para que los pacientes nos escuchen debemos comenzar por ser un buen ejemplo de amor y comprensión.
Así como funciona el efecto placebo o nocebo, los pacientes no creen en nuestras palabras sino en lo que les despierta e inspira en ellos nuestro mensaje. Por lo tanto es importante transmitirles que:
. La plenitud está en volver a ser uno mismo, por lo tanto seamos la mejor versión de nosotros
. Seamos positivos, ya que no hay “enfermedad” más contagiosa que la felicidad cuando es auténtica.

La enfermedad es la manifestación expresada en algún nivel psico-emocional y/o corporal por la necesidad de cambio en forma individual, familiar o colectiva. 
Ser resilientes no es sólo una predisposición genética, producto de factores biológicos o ambientales, también es una actitud ante la vida que podemos reforzar a través de la sabiduría y el equilibrio como una filosofía de vida.
Ser la mejor versión de uno mismo
Ser fiel a uno mismo nos conduce indefectiblemente a la plenitud, ya que estamos cumpliendo con la manifestación de la existencia a través de nosotros.
Nadie puede imitarnos mejor y eso nos hace únicos.

La relación terapeuta-paciente en Pine: ¿quién cura a quien?  

El médico y el enfermo, el maestro y el aprendiz. Son todas son las caras de la misma moneda y el Pine intenta conocer el canto de la misma.
Los Pine debemos comprender que los roles terapeuta-paciente son sólo circunstanciales, ya que esencialmente el que cura y el que sana son el mismo ser en diferentes manifestaciones, “todo esta conectado”.
Para influir positivamente en la salud de los demás, seamos un ejemplo de plenitud y amor ya que no podemos dar lo que no tenemos, por eso que es imprescindible trabajar mucho en nosotros mismos.

Cuando nos comunicamos con el paciente ya no es una relación terapeuta-paciente, en Pine se busca una relación esencia con esencia. El médico y el paciente se funden para comprenderse cada uno un poco más, teniendo siempre en cuenta con seriedad la manifestación de la patología.
Este intercambio de energía nos ayuda a dar un paso más en el autoconocimiento y, por ende, a una sanación física, mental y espiritual individual y colectiva, así como entre toda la existencia universal.
La relación médico paciente no es:  “yo te curo”, es “nosotros sanamos”, es por esto que mi definición de enfermedad es más universalista que en medicina clásica:
la enfermedad es una manifestación psíquica, emocional y/o corpórea que nos indica una resistencia del fluir energético natural de la vida en concordancia con el eterno cambio individual, colectivo y universal.

La visión holística y la integración 
La consciencia de unidad universal no percibe desequilibrios (sólo armonía en movimiento), pero la mente dual si crea su existencia.
La visión dual nos ayuda a ver y analizar las cosas, pero no a comprenderlas en su integridad.
Cuando clasificamos la salud y la enfermedad en “buena o mala” es como si catalogáramos a un macrófago como “asesino” por fagocitar a una célula. ¿Entonces serían malas las células “natural killer” siendo su función mantener el equilibrio del organismo “matando” a otras células nocivas?
Aunque no lo entendamos por completo, todo esta en equilibrio si lo observamos desde una percepción integrativa.

Foto: Shutterstock/imagineerinx
Hablamos de Psicología, Neurología, Inmunología, Endocrinología, Espiritualidad y mucho más, pero en Pine elegimos integrarla en una sola palabra: “psiconeuroinmunoendocrinologia”. 
Hemos decidido analizar cada una de las partes pero sin perder la visión del todo. 
Así como el hielo, el liquido y el vapor son esencialmente agua en sus distintas manifestaciones, los aspectos mentales, emocionales, físicos y espirituales también son distintas manifestaciones de la misma esencia que encontramos en nuestro éter. A este lo llamamos energía o amor. 
Si estamos atentos, cuando atendemos a un paciente podemos percibir el “desequilibrio” en cualquiera de sus manifestaciones, sea en el plano mental, físico o espiritual, captando asi la “desarmonia” emergiendo de un área particular de su ser (a la cual llamamos síntoma). 
Es por esto la importancia de ir desarrollando nuestra intuición junto con nuestro conocimiento científico, para poder captar el desequilibrio y trabajarlo en forma puntual e integral al mismo tiempo.

Cuando la separación está unida

La teoría del holograma postula “que el todo está en cada una de sus partes” así como la fiebre es la manifestación de una infección que a su vez ésta es una manifestación producida por algún microorganismo y a su vez éste proviene de una interacción con el ecosistema y así sucesivamente….
Por lo que una verdad es relativa y nuestra visión de la enfermedad también lo es de acuerdo al nivel de donde se observe. Por lo tanto: es tan importante analizar cada una de las manifestaciones como lo es ver la totalidad de la situación.

La conciencia universal

La conciencia universal, el inconsciente colectivo -o como desee llamarlo- es como una computadora e internet. La computadora puede “guardar” mucha información pero cuando nos conectamos a la red tenemos a nuestra disposición “toda” la información. Nosotros decidimos qué bajar de acuerdo a lo que necesitemos en un lugar y momento determinado.

Por esto es que cuando atendemos a nuestros pacientes es mejor no utilizar un programa exageradamente estereotipado, sino saber qué información vamos a bajar de acuerdo al momento y necesidad en el “aquí y ahora” conectándonos a la red universal.
Es bueno tener un cierto orden pero no un programa inflexible.
Como mencionamos en un principio, es muy importante que como terapeutas demos el ejemplo trabajando profundamente en nosotros mismos.
Es por eso que nuestra visión de lo que es el equilibrio producirá efectos positivos o negativos en nuestros pacientes ya que no sólo transmitimos lo que sabemos sino que también lo que sentimos.

¿Cómo nos percibimos a nosotros mismos?  

¿Cómo percibimos la enfermedad?, ¿juzgándola en forma positiva o negativa? ¿podemos verla como un síntoma del alma que nos da la posibilidad de cambio?
De acuerdo a cómo nosotros vemos el camino es como se lo transmitiremos al paciente.
Siempre recuerden:
se utiliza la misma energía en reir o llorar, en ser optimista o pesimista, cada uno elige dónde canalizarla
Para pensar:
A nivel ecosistema cada individuo está separado pero integrado a éste.
A nivel individual cada órgano, tejido, célula, molécula está separada pero integrada al individuo.
Al alimentarnos (incorporación de materia) nuestro código genético junto a la interacción a nuestro medio interno y externo (filogenética) dictaminará que cada nutriente tenga su función y forme estructuras según sus indicaciones, de esta manera, si comemos siempre verduras no nos transformamos en vegetales así como si comemos carne no nos transformamos en ese animal, pero, si a nivel atómico y subatómico hay intercambio permanente de partículas entre todas las cosas millones de veces por segundo ¿qué nos hace mantener nuestra individualidad? Eso nos lleva a preguntarnos: ¿por qué hay gente enferma y gente sana? ¿para qué surge la enfermedad?
Está comprobado cientificamente: la percepción y la memoria son selectivos según el individuo, por lo tanto, “la realidad es la interpretación que le damos cada uno de nosotros, por lo que lo único real es lo que tu creas que es”.
Se suele tomar como “verdad” a lo que percibe la mayoría, en mi opinión eso es sólo una creencia o percepción colectiva, pero no es la verdad en sí.
Los genios escapan a esa “realidad” y es por eso que pueden ver otras “realidades” que cambian nuestros paradigmas para siempre.

Aprender a desaprender  

Tenemos la necesidad de renovar constantemente nuestro conocimiento, es por eso que en algún momento llega la hora de aprender a desaprender. Lo cual no indica deshacernos de “lo viejo” para incorporar “lo nuevo” sino más bien integrar lo aprendido anteriormente al nuevo conocimiento para seguir evolucionando.  

Aprender mucho es de inteligente, desaprender mucho es de sabio. Dicen que se tardan 20 años para ser un maestro de piano, diez años para aprender la técnica y diez años para olvidarla

El mejor medicamento 

Millones de años de evolución nos muestran que, cuando el organismo esta en homeostasis, ante cualquier factor lesivo tiende a repararse, por lo que el mejor medicamento es nuestro equilibrio interno.
Por lo tanto, utilizando “términos” científicos aprendidos en el posgrado Pine:
cuando nos encontramos en un estado resilente, el estrés no produce una carga alostática por distress, sino que, al contrario, el estrés canalizado nos llevaría a una variación homeostática produciendo un cambio evolutivo.

Para recordar:

La paz es una de las únicas cosas que paradójicamente hay que dejar de buscar para encontrarla”
“El que busque sin intenciones de encontrar habrá “encontrado” la esencia de la vida”
Es decir, cuando estamos plenamente conscientes “el camino es la llegada

Bibliografía:  
La mejor bibliografía no se encuentra en los escritos de Freud, Chopra, Da Vinci, Buda, Favaloro, Jesús, ni otro personaje destacado. Toda la sabiduría necesaria está en el interior de cada uno, sólo hay que dejarla fluir.
“La verdadera sabiduría se encuentra en el centro de nuestro ser, alojada en el corazón”   

Créditos

  • Fotos Fuente: Shutterstock
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