Comportamiento en la mesa: un tema cultural

Una de las instancias en las que fácilmente podemos hacer el ridículo y hasta ofender a nuestro anfitrión -especialmente si es extranjero- es a la hora de comer

Las diferencias culturales entre países pueden ser la causa de inconvenientes no deseados. Son muchos ya los que estrellaron el auto que alquilaron en Londres y otros tantos los que quedaron con un ojo morado por no poder despegar la mirada de los topless en Ibiza. Con las reglas de etiqueta y los buenos modales en la mesa pasa lo mismo. De hecho, una de las instancias en las que fácilmente podemos hacer el ridículo y hasta ofender a nuestro anfitrión es a la hora de comer. Todo dependerá de cuán enterados estemos de las costumbres de los demás. Para muchos, el conocimiento de las normas de protocolo forma parte de la formación cultural de una persona y lo valoran a tal punto, que descalifican a cualquiera que las desconozca.
Quienes viajan por el mundo y asisten a reuniones y eventos donde la gastronomía está de por medio, esta nota puede serles de utilidad.

Para que se den una idea, en Estados Unidos, frente a un plato de comida, lo apropiado es cortar un bocado, dejar el cuchillo apoyado en el plato, cambiar de mano el tenedor y después llevárselo a la boca. Pero cuidado, porque la cuestión no termina allí: mientras se mastica hay que dejar reposar la mano izquierda sobre la falda y no sobre la mesa, como acostumbramos por estas latitudes.

Por el contrario, tanto en nuestro país como en Europa, los cubiertos deben quedar en descanso sobre el plato formando una v corta invertida.  Además, la curva del tenedor tiene que quedar hacia abajo y el filo del cuchillo hacia adentro. Y, cuando se termina de comer, deben quedar juntos, también sobre el plato, con una inclinación que imite las 4:20 de las agujas del reloj.
Si bien parece una tonteria, si no se siguen estos simples preceptos puede sucederte que el robusto mozo del coqueto restaurante de New York o la lánguida camarera del bistró parisino jamás entiendan que ya terminaste de comer y que tarden un buen rato antes de que descubran que deben retirar la vajilla. Y peor aún, podés llegar a perder un negocio o ser descalificada por la familia de tu novio extranjero.

Si es de tu interés construir una relación en buenos términos con tu anfitrión, es importante que te interiorices sobre sus tradiciones, usos y costumbres.

Algunos ejemplos, a modo de mini guía práctica:

En Japón se considera ofensivo que seleccionemos ciertos alimentos y dejemos el resto en el plato.

En la India comer con la mano es algo no sólo permitido sino hasta muy común. Pero es importante que sepan que, para hacerlo, deben utilizar siempre la mano derecha, puesto que la izquierda se considera reservada para tareas poco higiénicas, como acomodarse los zapatos o atender cuestiones fisiológicas.

En China no está bien visto remover el arroz dentro del tazón donde nos fue servido el alimento. Tampoco cae bien llenar demasidado los recipientes, extender la comida para enfriarla o agregar los condimentos sobre el recipiente que contiene la comida de todos.

Pese a que la globalización imperante poco a poco va homogeneizando formas y modos, aún persisten miles de particularidades arraigadas en siglos de convenciones sociales que fueron pasando de generación en generación. Por ende, es muy poco probable que puedas estar al tanto de la mayoría de ellas.
Te recomendamos entonces un sencillo método para sortear con habilidad situaciones que se te presenten ante cualquier evento social en un entorno desconocido: prestá atención a lo que hacen a tu alrededor y procurá imitar al dueño de casa.

Como seguramente ya te lo habrá dicho tu abuela: "donde fueres haz lo que vieres”...