Cómo hablarle a tus células

Aprendé a comunicarte con tu biología y a programar tu salud

Foto: Shutterstock/nobeastsofierce

En el libro “La vida secreta de las celulas” de Robert B. Stone habla no solamente del poder de la mente para actuar sobre las células de nuestro cuerpo, sino también sobre nuestros órganos y en general sobre nuestra salud.

Cuando usted se relaja y se imagina a otra persona, sus neuronas cerebrales entran en contacto con las de la otra persona. Es como si no estuviera tan distante de esa persona como quiere hacerle creer el mundo físico, como si estuvieran juntos en algún lugar.

Jung llamó a ese “lugar” inconsciente colectivo. Sheldrake lo llama campo morfogenético. Peter Russell lo llama cerebro global. José Silva lo llama Inteligencia Superior. Llamemos como llamemos a la ruta utilizada, nuestra conexión entre neuronas cerebrales jamás llama a un número equivocado.

Pero puede perder la comunicación.

Para evitar que se pierda la comunicación, debe seguir dos reglas. Debe hablar de una manera amorosa y en igualdad de condiciones. Debe hablar de una manera que beneficie a ambos.

Lo mismo puede decirse de sus propias células. Debe hablarles de una manera amorosa. Debe comunicarles los beneficios, para ellas y para usted, si ellas aceptan sus instrucciones.

El método de trabajo del doctor Carl Simonton, como oncólogo, con sus pacientes de cáncer (que tuvo mucho que ver con la creación de la psiconeuroinmunología) consistía en animarles a que se relajaran, introducirse mentalmente en su cuerpo y visualizar cómo las células blancas del sistema inmunológico del cuerpo reunían a sus fuerzas y derrotaban a las células cancerígenas.

El método de José Silva también consiste en relajarse profundamente, pero en este caso lo que hace el sujeto es situarse en un laboratorio imaginario y arreglarse a sí mismo. También se puede arreglar a otra persona.

Partiremos del método de Simonton, porque no trae aparejada tanta metodología, y después pasaremos al método Silva.

Hace algunos años, en una empresa fabricante de radios en la región centro-oriental de los Estados Unidos, los ejecutivos decidieron cambiar el tono de la luz fluorescente para estudiar los resultados. Al poner tubos de tono algo más rosado en una sala de montaje, la producción aumentó en un 10%. Al poner tubos de tono más azulado en otra sala de montaje, sucedió lo mismo: la producción también aumentó en un 10%. Decidieron volver a las luces primitivas. La producción volvió a subir un 10% en ambas salas.

Los trabajadores reaccionaban al hecho de que alguien se ocupaba de ellos. Usted reacciona al hecho de que la gente se ocupa de usted. Sus células responden cuando usted se ocupa de ellas.

A usted le resulta muy fácil entrar en contacto ahora mismo con las células de su cuerpo y decirles que se ocupa de ellas, y su respuesta es tan positiva que usted debería hacerlo.

Relájese física y mentalmente, siguiendo las instrucciones anteriores.

Foto:Shutterstock/Maisevich Alexey

Haga un viaje por todo su cuerpo, agradeciendo a sus órganos y a sus células el buen trabajo realizado.

Cuente hasta diez, y finalice la sesión.

Lo único que necesita es comprender lo que quiere decir “hacer un viaje por todo su cuerpo”. Puede hacerlo como quiera, pero le presentaré el ejemplo de un viaje típico.

Imagínese que se desliza por un pelo de su cabeza, hasta llegar más abajo del cuero cabelludo. Dé las gracias a su cabello por ser su corona gloriosa y pídale que transmita su agradecimiento al resto del vello de su cuerpo. Haga lo mismo con el cuero cabelludo, enviando el mensaje de agradecimiento a todas sus células cutáneas. Baje al cráneo y haga lo mismo, dando las gracias a toda la materia ósea de su cuerpo. Luego, al cerebro. Merece su agradecimiento, pues es la mejor computadora que existe hasta la fecha. Dé las gracias a sus ojos, a sus oídos, a su nariz, a su boca, por sus sentidos respectivos. Presente sus respetos a su estómago: ¡qué gran central química es! Y lo mismo con su conducto intestinal por absorber las sustancias nutritivas, con su colon por su ingrata tarea de eliminar los desperdicios, ni más ni menos con sus riñones. No se olvide del sistema reproductor, mientras está en esa parte de su cuerpo. Vuelva por un vaso sanguíneo, mientras da las gracias a las células rojas y blancas, al plasma, a los vasos mismos, mientras vuelve por el corazón (“gracias, maravillosa estación de bombeo”) y pasándose también por los pulmones (“hacéis un buen trabajo”). Vuelva a salir subiendo por un pelo en el mismo punto por donde empezó.

¿Recuerda la película Viaje fantástico? Realícelo usted también.

El método Simonton de fortalecer el sistema inmunológico para mejorar su eficacia

El doctor Carl Simonton adaptó el método Silva cuando era oncólogo en la base Travis de las fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Enseñó a sus pacientes de cáncer a relajarse, a imaginarse que eran capaces de introducirse en su cuerpo y a representarse a sus células blancas de la sangre atacando a sus células cancerosas y eliminándolas de su cuerpo.

Descubrió que no importa que la representación visual de este proceso que se formaba el paciente no fuera científicamente correcta. El concepto, representado de cualquier modo, transmitía el mensaje, y el efecto positivo era indudable. El cáncer se estaba curando en la base Travis de las Fuerzas Aéreas con mayor proporción de éxitos y en menos tiempo.

Resumiendo el método Simonton, sus pasos son:

– Relájese física y mentalmente.
– Imagínese que está dentro de su cuerpo, donde está situado el cáncer.
– Represéntese mentalmente las células blancas de su sangre, en sus vasos sanguíneos y capilares.
– Prográmelas con imágenes mentales; hábleles amistosamente con palabras mentales. Anímelas a expulsar del cuerpo las células cancerosas ya muertas o moribundas por el tratamiento de radiaciones o por la quimioterapia.
– Véase a sí mismo perfecto, y finalice la sesión.

Cuanto mejor practique usted la relajación, mejor reciben sus comunicaciones sus células corporales.

Muchas personas tienen cierta tendencia a buscar ayudas a la relajación en forma de casetes de música o de palabra hablada. Muchas de estas cintas están bien hechas. Pero son sólo cintas. Son registros electromagnéticos de la realidad. En ellas no interviene ninguna conciencia.

Las células de su cuerpo no reaccionan ante la comunicación sintetizada. No da resultado con la conciencia de las células. El lenguaje que ellas entienden es su acto espontáneo de entrar en contacto con las células de su cuerpo con su deseo consciente.

Es la vida real. Déles vida real, y ellas le devolverán a usted vida real.

 

Sobre la autora: Angeles Castell, de Barcelonaalternativa.es
Fuente autorizada para Primera Fila: Cómo hablarle a tus células 

artículos relacionados