Vivir con "pequeñas" mentiras...

Es probable que tu vida tenga muchas mentiras que no querés reconocer, aunque te digas que está todo bien...

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Puede que no te sientas identificado con esto y que hasta sientas pena por los que se mienten constantemente, "los demás", porque, obviamente no es tu caso...
Sin embargo, te invito a que no te corras tanto y te mires con un poquito más de atención. Veamos...

¿Decís realmente lo que sentís?

¿Cuántos días, meses o años hace que no le decís a tu pareja lo que realmente pensás?

Analizá cada una de tus relaciones, con padres, amigas y amigos, hijos, jefe... ¿Sos honesto con ellos acerca de cómo te sentís?

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¿Cuántas veces te encontrás haciendo lo que no tenés ganas?

 ¿Cuántas veces te encontrás yendo a donde no querés ir?

¿Cuánto tiempo llevás junto a quien no tenés ganas de estar?

¿Y por cuánto tiempo más pensás seguir haciéndolo?

Muchas veces no decimos los que sentimos para que el otro no se duela, o no se ofenda. Otras, por respeto o por miedo a las represalias. Cualquiera que sea la razón, lo cierto es que te ponés la máscara del "todo está bien" y dejás que pase el tiempo... y un día, sin darte cuenta cómo, mirás para atrás y descubrís que se te escurrieron los años por entre los dedos sin que los hayas visto pasar.

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Pero cuidado, decir lo que sentís no significa agredir al otro, a fin de cuentas, lo que te pasa es tuyo y el otro sólo es como le sale, como puede, aunque a vos no te guste. No se trata de ir repartiendo bronca y palos por todos lados, sino de ser honesto con vos mismo, honrarte y, con ello, honrar a los demás con la verdad.

Aprender a decir NO, NO ME GUSTA, NO QUIERO, NO TENGO GANAS... con una mano en el corazón, desde la paz, es una manera de cultivar tu salud entendiendo a ésta como la coherencia entre lo que pensás, sentís y hacés.

¿Qué podés perder diciendo lo que sentís desde lo más profundo de vos? ¿La aprobación del otro?
Y si es así, ¿preferís seguir con tu actuación y que lo que estén aprobando no sea a vos sino al rol actoral que estás interpretando?
Actuamos todo el tiempo, somos grandes actores cubriendo diferentes roles según con quién estemos. Pero, ¿cuándo sos realmente Vos? 

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"Si le llego a decir.... me va a... "

"Si me llega a ver haciendo esto... se va a armar..."

"Si supiera que yo..."

"¿Y si me deja?"

"¿Y si me quedo solo?"

¡Ha llegado el momento de sincerarse!, con los demás y, especialmente, con vos mismo, siempre desde la paz -insisto-, puesto que fuera de ella convertimos al otro en el chivo expiatorio de lo que nos pasa.

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¡Nadie puede hacerte nada!... a menos que le des ese poder.

Tomá las riendas de tu vida, decidí cómo sentirte más allá de los demás.
Simplemente, decí lo que sentís, con respeto y altura, y ahorrarás mucho tiempo de estrés, infelicidad y hasta enfermedad.

La verdad nos hace libres.

 

 

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