Cómo dejar de pensar en él (o en ella)

¿Te pasa que no podés sacarte a alguien de la cabeza? Entonces leé...

Foto: Shutterstock/Aleshyn_Andrei

¿Te ha pasado que te cortaron de una relación y no podés dejar de pensar en él -o ella-? 

Concentrarse en tratar de no pensar en algo genera justamente el efecto contrario: te invade una lluvia de pensamientos de más de lo mismo.

No, por ahi no va.

Si tu mente está permanentemente evocando recuerdos de tu ex o se la pasa preguntándose: ¿dónde estará ahora?, ¿con quién?, ¿qué estará haciendo?, algo no está bien.

¿Cómo hacer para salir de este círculo vicioso?

1. Darse cuenta

Lo primero que tiene que pasar es que te des cuenta de lo que te está sucediendo. De nada sirve que lo vea toda la gente de tu entorno menos vos. Tenés que darte cuenta y, sobre todo, querer salir de ese estado de autohipnosis.

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2. Prestar atención
En segundo lugar, es importante que prestes atención a lo que te están diciendo tus pensamientos y las imágenes que está recreando tu mente.

Ya sea que se trate de recuerdos o bien de escenarios inventados donde la persona que ya no es tu pareja es la figura principal, aprendé a reconocer que estás en medio de algo que no existe: una historia vieja o una fantasía que no es, o sea, nada que esté pasando ahora mismo.

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El deseo de estar de nuevo con esa persona te obnubila y hace quedar atrapado en irrealidades.

En ese momento, cuando te descubras pensando de nuevo en él o ella, fijate bien qué te estás diciendo, tomá papel y lápiz y escribí exactamente lo que estás pensando.

Este paso es fundamental, dejar escrito lo que pensás te va a ayudar a analizarlo y cuestionarlo. Los pensamientos se presentan a veces con mucha sutilidad o llegan y se van con gran velocidad, tanta, que apenas logramos darnos cuenta de lo que estamos pensando, por eso es importantísimo que los escribas. Dejá que fluyan; tratar de detenerlos o cambiarlos es en vano, se instalan igual y, cuanto más los resistís, mayor es el impacto que generan. Dales entonces lugar y después cuestionalos.

3. ¿Cómo se cuestionan los pensamientos?

Probablemente hayas escrito cosas como:

"Sin él no volveré a ser feliz."

"Está con otra porque es más linda que yo."

"Haría cualquier cosa por estar un día más con ella."

"Soy un desastre."

"Necesito otra pareja para estar bien."

¿Podés darte cuenta cómo tendemos a generalizar las cosas con un tono fatal?

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A todo esto que escribiste cuestionalo preguntando:

¿Es verdad?¿Estás absolutamente seguro de eso?

¿Estás absolutamente segura de que sin él no volverás a ser feliz?

Tu respuesta debe ser por sí o no y nada más. No te permitas explayarte con excusas ni peros. Sólo sí o no, entendiendo siempre la envergadura de la pregunta: ¿tenés la certeza de que...? Este tipo de preguntas ayuda a que te des cuenta de que tendemos a ser absolutistas en nuestras apreciaciones, lo cual nos lleva a caer fácilmente en la idealización del otro, a quien convertimos en nuestro salvador, nuestro inalcanzable salvador.

4. Reconocé lo evidente

Creés saberlo todo, te convencés de que era justamente ésa la persona que te iba a dar la felicidad que esperabas y, como ya no está, te invade la desazón. La idea de que vuelva a vos te parece posible -aunque remota-, por eso te parece importante seguirla de cerca. Chequeás varias veces al día sus cuentas de Facebook y Twitter, averiguás con quién salió el fin de semana, controlás la última vez que se conectó en Wassap y pasás por la puerta de su trabajo y de su casa esperando verlo salir en el auto... 
Control... ¡no controlás nada! Solamente te enfermás y desaparecés en tu obsesión.

Dejá entonces que las cosas se sucedan como indefectiblemente lo van a hacer  y concentrate en lo único que sí podés controlar: la manera en que mirás las cosas.

¡No te mientas más! Si no está con vos es porque no te elige. Y eso no significa que valgas más o menos, que seas mejor o peor, ¡nadie tiene el poder de decidir eso, salvo vos!. ¡El que otro no te elija no significa que dejes de elegirte a vos mismo! 

¡Cambiá la mirada! Corré el drama a un costado, ya fue demasiado lejos...

Reconocé que si ponés en manos de otro tu felicidad, serás esclavo de situaciones, personas y relaciones.

Concentrate en vos, en aprender a estar bien sin que sea otro el que lo decida. 

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Foto: Shutterstock/marilyn barbone

 

Mirá para adentro, ¡la respuesta está allí! 

 

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